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                                                                                  Estepona 4 de junio de 2017

                 

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PSOE: KILÓMETRO CERO

 

El PSOE de la pluma y el yunque llegó hasta 1974, la idea de simbolizar la fusión entre el trabajo físico y el intelectual sufre una metamorfosis y se transforma en el puño y la rosa, similitud entre fortaleza y sensibilidad, fusión entre clase obrera e intelectual en última instancia, años más tarde se abandonaría el marxismo como sostén ideológico, dando paso a la época del socialismo democrático que nos ha conducido hasta nuestros días.

Si analizamos la reciente historia del PSOE, las renovaciones internas han ido acompañadas de un cambio en el logotipo socialista, desde el puño y la rosa original, pasando por la denominada alcachofa de 1999, porque solo sobreviven los pétalos, hasta el logo con los dos cuadrados rojos, la marca PSOE y el símbolo en cada uno de ellos. Tras el congreso de 2013 y la llegada de Rubalcaba se elimina el símbolo, por primera vez desde 1977 y aparece la palabra socialistas con la t formando una rosa. Zapatero juega con los blancos, grises y negros y la única concesión al partido es la sigla PSOE con una tenue línea roja en la parte superior. Ya en 2016 vuelven a aparecer la rosa y el puño.

Podriamos estar hablando, desde la perspectiva de la historia, de esta época como un periodo de continuas micro rupturas con los orígenes, transición que abarcaría desde Suresne, octubre de 1974, hasta el 1 de octubre de 2016, periodo en el que el PSOE fue durante algo más de una década, de 1982 al 1996 el partido hegemónico, tiñendo de rojo al país y a las instituciones, para ir decolorándose paulatinamente hasta hoy.

Y es en esta nueva coyuntura política, financiera, cultural, en esta vorágine de cambio de ciclo, en la que surge un nuevo Suresne y el PSOE decide refundarse por mandato de la militancia. Quizás el retorno al yunque y la pluma no sea lo más acertado, pero también es cierto que el puño y la rosa debe dejar paso a un nuevo concepto, a una nueva idealización de lo que la ciudadanía espera de esta refundación socialista.

Los símbolos sirven para materializar una idea que pueda percibirse a través de los sentidos y encarnan unos valores aceptados socialmente. Y en ese peregrinaje desde el yunque hasta el puño y desde la pluma hasta la rosa también se han ido dejando algunas que otras esencias y valores. Eran tiempos de cambio, la transición, el modelo socialdemócrata del norte de Europa, la integración en la OTAN y la entrada en la CE, vinieron a afianzar al nuevo PSOE en las instituciones. Ya no era el PSOE  del yunque y la pluma.

Estamos inmersos en un cambio de ciclo y los actores de este cambio han sido los ciudadanos. Susana Díaz ha pretendido dirigir la orquesta de espaldas al ciudadano para al final del concierto volverse y recoger los aplausos, pero al volverse  ha encontrado el teatro de sus sueños apenas sin público. Los ilustres profesores de su orquesta hace tiempo que perdieron el compás y el resultado ha sido el fracaso de estos aristócratas extramuros del PSOE,  rentistas de una ideología de las que se creen dueños por derecho de pernada y que ajenos a la realidad han formado parte de la corte de aduladores de una reina efímera, el tiempo que dura la lisonja en desvanecerse.

Este proceso cainita ha escenificado públicamente el nacimiento de un PSOE que pretende soltar las amarras de Suresne y desligarse del socialismo democrático, para encontrar un nuevo camino que acompase el socialismo a este cambio de ciclo. El advenimiento de Sanchez obligaba a que Susana Díaz entregara en bandeja de plata, por segunda vez, la cabeza de éste a los tetrarcas del PSOE, al sistema financiero y a determinados grupos editoriales. Ese fue el error del “aparato”, esbozar estrategias encaminadas a eliminar, de nuevo, a Pedro Sanchez y no intuyeron que en esta ocasión lo que le estaban pidiendo a Susana en realidad era que les entregasen la cabeza de la mayoría de la militancia socialista, las cabezas de 74.223 militantes. No fueron consciente de ello hasta el final de la jornada del 21 de Mayo.

Pedro Sanchez, a quien intentaron eliminar desde la corte versallesca de la reina del Sur, por seguir con el símil de la aristocracia, debe ser consciente, que para evitar la marginalidad por la que peligrosamente se desliza la socialdemocracia europea, debe disolver esa corte y no por razones de revanchismo cainita, ya tuvo bastante dosis de esa medicina como para aplicarla ahora, sino por razones de higiene ideológica.

El futuro seguirá indefectiblemente ligado a la economía, esa realidad es inapelable y por obvia casi innecesario el matiz, ahora bien esa economía debe ser gestionada desde los principios de cohesión, igualdad y distribución equitativa de las rentas y las cargas fiscales, para de esta forma proteger los derechos de las capas sociales más vulnerables.

Es necesario que articule estrategias para corregir la deriva neoliberal, empezando por incrementar las partidas presupuestarias en materia de gasto público, entre otras muchas correcciones, y para ello no basta con el debate, es necesaria la acción coordinada con los movimientos sindicales de clase para, de esta forma, recuperar también los derechos laborales de los trabajadores mediante la derogación de la reforma laboral

Son necesarias políticas innovadoras para que la dependencia, educación, sanidad, pensiones y subsidio de desempleo vuelvan a ser la columna vertebral del Estado social, solo así este nuevo PSOE podrá volver a ser una fuerza política transformadora de la sociedad y debe tener claro que la paz social no es negociable.

Pedro Sanchez debe abstraerse del pasado, de la leyenda del tiempo en la que el PSOE de la última década se ha atrincherado como único argumento de su existencia, y recuperar el presente desde y para la ciudadanía, y digo que debe abstraerse del pasado porque este pasado ya es solo una leyenda,  esos cien años de honradez, que a algunos empezaron a parecerles  suficientes, los han amortizado las políticas de corte liberal con las que el último gobierno de Zapatero gestionó la crisis y el posterior comportamiento dictatorial que en clave interna propició el derrocamiento de Pedro Sanchez.

La juventud, que no entiende de símbolos ni de leyendas, porque lo que les preocupa es el presente, y que desde las plazas públicas han observado a estos mitos actuar en el escenario de la confrontación y a los que visualizan como iconos de cartón piedra, necesitan líderes capaces de gestionar la renovación desde la realidad y no desde el pasado, aunque el pasado sea necesario para entender de dónde venimos.

Espero que estemos en el kilómetro cero de la refundación socialista y que Pedro Sanchez sea capaz de gestionar la esperanza que ha suscitado, de liderar un proyecto de futuro para este país y proponer un partido que diluya desde sus bases cualquier intento de clientelismo y capaz de presentar un cuadro de hombres y mujeres capaces de liderar de nuevo la sociedad y llegar a las instituciones ligeros de equipaje y de padrinazgos.  

SERGIO LÓPEZ

Tag(s) : #ARTICULOS DE OPINION

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