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                                                                        Estepona 27 de Abril de 2017

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       LA CUADRATURA DEL CIRCULO Y ÉL NÚMERO PI

En el siglo XIX el matemático alemán Ferdinand Lindemann, a través de uno de los múltiples estudios e investigaciones a que ha sido sometido el numero pi, cerró definitivamente la permanente investigación acerca del problema de la cuadratura del círculo indicando que no tiene solución.

Pues bien, parece que en la compleja galaxia política tampoco existen algoritmos que lleven a la solución de los problemas que plantea la globalización, quizás porque esa combinación de pasos lógicos dispuestos de forma organizada para resolver un problema, ha estallado de tal manera que no permite “retroceder ordenadamente” la cantidad de pasos que sean necesarios para corregir el error. La probabilidad, esa toma de decisiones esperando que se den unas circunstancias favorables que minimicen el riesgo para que el problema se solucione satisfactoriamente se reduce a mínimos.

De esta secuencia finita de errores, de la no adopción de estrategias y herramientas que reconduzcan decisiones y aptitudes, de esa falta de visión que exige una sociedad en permanente estado de agitación y cambio, es de lo que se está quedando huérfano uno de los proyectos políticos con más logros sociales en su haber durante el pasado siglo veinte, la socialdemocracia.

Como consecuencia el nicho socialdemócrata está siendo colonizado por ideologías de corte populista y divergentes entre ellas, oscilando entre la izquierda más radical y una extrema derecha que se camufla de reformista. Una socialdemocracia que en España se ha ido redefiniendo para acoplarse a la denominación de origen procedente del norte europeo. Siendo su origen un socialismo más “puro”, el PSOE hermanado con la socialdemocracia alemana y sueca en los años de Felipe Gonzalez, Brandt, Palmer y Kreisky en Austria, ha ido perdiendo paulatinamente el empuje ideológico del socialismo del sur. El PSOE, que nació en 1879 cómo un partido obrero, socialista y marxista, abandono en 1977 el marxismo como definición ideológica, recordar que el partido socialdemócrata alemán ya lo abandono en 1959, pero aun en esa época de 1977 y quizás hasta la entrada en la OTAN, la militancia socialista aún conservaba en sus genes el hecho de pertenecer a un partido de izquierda, aun habiendo perdido el apellido marxista.

El padrinazgo de las socialdemocracias del centro y norte de Europa, entonces en plena efervescencia política, con Suecia y Alemania al frente de una potente maquinaria de gobierno y por lo tanto con una presencia internacional importante, hizo que el término socialdemócrata se fuese colando en ese genoma socialista del sur y como consecuencia las políticas del PSOE fueron girando más hacia un centro izquierda de corte europeo, abandonando sutilmente la “radicalidad” de sus orígenes.

En esta década se produce definitivamente la ruptura con los orígenes para anclarse en el socialismo democrático, siempre manteniendo el patronímico en su escudo de armas, pero ya como una mera reminiscencia. Como preámbulo a esta dicotomía, en Mayo de 1979 surgen las primeras discrepancia con respecto al modelo de partido que se pretendía implantar, y es que para evitar una nueva derrota electoral como la de ese mismo año Felipe Gonzalez da el primer giro hacia el centro izquierda, abandonando el marxismo y presentándose como un partido de corte más moderado, personalista y de ámbito federal durante el XXVIII congreso extraordinario de septiembre. Es en este congreso del 79 y cómo consecuencia del giro hacia el socialismo democrático donde certifica su acta fundacional Izquierda Socialista.

Desde la pertenencia de España a la OTAN, 1982, hasta el referéndum de Mayo de 1986, se suceden las negociaciones para la adhesión de España a la Comunidad Europea, acta que se firma definitivamente en junio de 1985 y que entraría en vigor en Enero de 1986. Durante este periodo de plena integración europea y atlantista, el PSOE debe hacer concesiones sobre su decálogo de condiciones para pertenecer a la OTAN, una de ellas, la limitación de la presencia americana en nuestro país,  saltó por los aires como contrapartida a las exigencias francesas que en materia de políticas agrícolas ponía trabas a la adhesión de España a la UE. Para vencer esta resistencia y alguna que otra reticencia, Felipe González aceptó ante el canciller alemán Kohl el compromiso de la defensa occidental con la aceptación de misiles estadounidenses en territorio de los miembros de la CEE. Este giro en la política del PSOE con respeto a la OTAN obligaría en 1986 a Felipe Gonzalez a someter a referéndum la permanencia en la organización atlántica. Ya el neoliberalismo comenzaba a instalarse en la construcción de la Unión Europea.

Él 1 de Enero de 1999 el euro se introdujo en los mercados financieros, gobernaban el SPD en Alemania, con Schroeder. El centro derecha de  Chirac en Francia. El Partido Democrático de  Massimo Dalema en Italia. Aznar en España. En Austria gobernaba el PP con la extrema derecha de Haider. En Bélgica gobiernan los cristianos demócratas. En Holanda el socialdemócrata Wim Kok. En Portugal Guterres del partido socialista. En Grecia Costas Simitis por el PASOK. Como se puede observar un escenario de lo más diverso para una de las apuestas más determinantes de la UE, el pistoletazo de salida para iniciar el siglo XXI de la mano de la moneda única; quizás con el tratado de Schengen, en vigor desde 1995, aunque aprobado en 1985, los hitos más determinantes de la UE.

Este es a muy grosso modo el escenario por el que ha transitado el PSOE para entrar en el siglo XXI y en estos años que llevamos del nuevo siglo la convulsión de las ideas han originado incluso cambios semánticos, la socialdemocracia o el socialismo democrático ya no habla de clases sociales, se habla de clase media, los sindicatos de clases han pasado a ser agentes sociales al mismo nivel que la CEOE, las casas del pueblo ahora son agrupaciones municipales y un largo etcétera.

El siglo XXI se abrió con la VII legislatura, el partido popular revalida su victoria en las urnas y Aznar repite como Presidente del Gobierno. El PSOE consiguió 125 diputados, un 34,6%, la derrota más dura en veinte años, derrotas que irán increscendo sorteado el paréntesis de Zapatero.

La corrupción, él paro, la crisis de los refugiados, el terrorismo yihadista, la crisis económica, la suplantación en Italia y Grecia de las urnas por el poder financiero. Mario Monti en Italia y Lucas Papademus, ambos miembros destacados de la Comisión trilateral, fundada por la familia Rockefeller…

De los veintisiete países de la UE en la actualidad tan solo tres tienen un gobierno de centro-izquierda, Malta, Suecia y Eslovenia y dos tienen un gobierno de izquierdas, Portugal y Grecia.

Una crisis de valores que ha contaminado la esencia de la democracia y a la que la socialdemocracia, convertida ya a estas alturas del siglo XXI en una caricatura de sí misma, no solo ha sido incapaz de enfrentarse y aportar soluciones, sino que ha sufrido una implosión provocada por la institucionalización y el aburguesamiento de la vida orgánica. Incluso en el plano intelectual la socialdemocracia ha perdido la hegemonía, una hegemonía cultural del liberalismo de izquierda que transformó ideológicamente a los partidos socialdemócratas a partir de finales de los 60 y que se consolidó en la década de los 70 para ir languideciendo hasta expirar en la actualidad y sin encontrar alternativas para recuperar ese liderazgo.

Escribía en los primeros párrafos sobre los problemas de la globalización a los que no se han dado solución, quizás uno de los déficit de la socialdemocracia es no haber analizado que los verdaderos perdedores de la globalización empezaban a asomarse a las plazas públicas y a las redes sociales, era una juventud ajena a los manidos discursos y argumentarios de los partidos al uso y empezaban a tomar consciencia que lo verdaderos perdedores de la globalización eran ellos y que como aquellos jóvenes de la revolución hedonista que se atrevieron a desafiar en las aulas de la universidad de Lovaina o Frankfurt a los dioses, hasta ese momento,  del pensamiento crítico del siglo XX, Jacques Lacan y Theodor Adorno, debían interrumpir el proceso involucionista a los que les estaban avocando. Nació el 15M y como cantó Carlos Puebla, “se acabó la diversión, llego el comandante y mando parar”

Quizás la cuadratura del círculo siga sin ser posible, al menos hasta que el caprichoso número pi decida qué primavera será la más adecuada para florecer y exponer toda su exuberancia, pero mientras llega esa primavera utópica necesitaremos recuperar la esencia de la izquierda y “retroceder ordenadamente” la cantidad de pasos que sean necesarios para corregir el error”

 

SERGIO LÓPEZ

 

 

 

 

 

 

 

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