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decepcion

Hola España, ¿cómo te va?

Sé que no hemos hablado mucho últimamente y creo que es necesario aclarar las cosas.

Me duele mucho decirte esto, pero he tomado una decisión: hemos terminado. Definitivamente.

Lo nuestro no iba bien desde hace tiempo, pero hasta ahora tenía la esperanza de que volviéramos a estar juntos.

Hasta ahora. Porque ya me he cansado de esperar. Y me has decepcionado.

Cuando empezamos todo eran buenas promesas.

Estudia una carrera” me decías, “Yo haré que consigas un buen trabajo, conmigo tendrás una buena vida”.

Pero al acabar la universidad las cosas no funcionaron como planeamos.

Ya no me hablabas de nuestro futuro, de esa vida resuelta que me prometiste cuando acababa de cumplir los 18.

España, ¿qué te pasó?

Te volviste difícil, mezquina y cada vez más corrupta. Cambiaste muy rápido, tanto que apenas pude darme cuenta.

Me ofendías continuamente con tus contratos en prácticas y tus ridículos sueldos. Tus desahucios, tu tele-basura y tus leyes en contra de los valores que yo defendía.

Es la crisis“, me decías. “Estoy pasando por un momento difícil, ten paciencia conmigo”.

Y mientras tanto me seguías seduciendo con tus playas y parques naturales, tu ambiente mediterráneo y esas tardes de barbacoa y mojitos en verano.

Era difícil alejarse de ti, pero yo empezaba a estar harto.

Y entonces llego ella. Alemania.

Ella era diferente. Más seria, más prudente, menos apasionada…

Yo no estaba seguro de encontrarme a su altura, de ser suficiente para ella.

Pero ella sí que me valoraba como yo merecía. Sabía que con ella tendría más oportunidades de ser feliz que contigo.

Así que te dejé, España.

Hace ya 5 años que me alejé de ti, con esa mezcla de ilusión, tristeza y miedo que te abruma ante los cambios importantes de la vida.

Pero, pese a todo, te dejé y empecé una nueva vida con Alemania.

Al principio no fue fácil. Tuve que aprender su idioma, adaptarme a sus costumbres y a su forma de ser.

Pero con el tiempo, poco a poco, empecé a sentirme cómodo con ella.

Alemania me trata bien. Me valora por lo que soy, me ofrece una vida cómoda y estable.

Pero no te voy a mentir. Con ella no es lo mismo.

Durante estos 5 años he pensado mucho en ti, lo reconozco, y te he echado mucho de menos.

Alemania es fácil y predecible, pero le falta esa vida que tú y yo conocemos.

Esas noches de fiesta hasta el amanecer con nuestros amigos, las risas y la sobremesa de una buena comida de domingo. Esos momentos que sólo he vivido contigo y que tanto añoro.

Siempre que podía me escapaba a verte durante un fin de semana, en navidades o en verano. Y sí, lo pasábamos muy bien juntos.

Pero después de una semana volvías a recordarme quién eras y por qué ya no estaba contigo. Y entonces yo volvía con Alemania, a su seguridad, a su predecible bienestar.

España, esto se acabó.

Hasta ahora pensaba que cambiarías, que un día volverías a ser la que eras antes y entonces podríamos volver estar juntos.

Pero, ¿sabes qué? Ya me cansé de esperar. Me cansé de tus excusas.

Ya no me valen tus pretextos. Sabes que yo no quiero rebatir tus demagogos argumentos de política ni economía.

Sólo sé que mis amigos contigo tienen trabajos de mierda o están en el paro.
Que mis padres tienen miedo de que no haya dinero para que les pagues su jubilación.
Que si vuelvo contigo pasaré a trabajar más horas por la mitad del salario.

¿Cómo puedo regresar contigo ante estas expectativas?

Y cuando estoy con Alemania viendo las noticias se me cae la cara de vergüenza, porque de ti sólo se escucha hablar sobre tramas de corrupción y precariedad laboral.

Además, ahora que tenías una oportunidad para cambiar, para renovarte, para generar ilusión… decides seguir con la misma dirección rancia, vetusta y corrupta de siempre. 

Y sí, eres libre de tomar tus propias decisiones. Pero no esperes que quiera volver contigo, porque esto ya me ha demostrado que tú no vas a cambiar.

Seguramente volvamos a vernos. Tengo amigos y familia que visitar y tú seguirás ahí.

Pero ya no voy a darte más esperanzas, porque ya no volveremos a estar juntos.

Puede que Alemania no sea lo mismo. Puede que le sobre disciplina y le falte pasión, pero me he dado cuenta de que soy más feliz echándote de menos que contigo.

 

Firmado: uno de tus 300.000 jóvenes emigrantes

Tag(s) : #NOTAS DE PRENSA, #ARTICULOS DE OPINION

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