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Política

¿Qué coalición gobernará España?

10 Ene, 2016 - - @egocrata

Premisas

Empecemos por establecer qué partidos temen un adelanto electoral, y qué partidos están dispuestos a repetir elecciones. Creo que los dos temerosos son el PSOE (por su división interna) y Ciudadanos (tras su mala campaña), y los dos dispuestos son PP y Podemos.

Descartada la abstención o participación de ERC y CDC en cualquier acuerdo de investidura, las coaliciones mínimas viables que ponen a alguien en Moncloa son PSOE con apoyo de Podemos y la abstención de Ciudadanos, en la izquierda; y PP con el apoyo de Cs y la abstención del PSOE, en la derecha.

Ambas coaliciones tienen dos partidos temerosos del adelanto y uno indiferente; la diferencia es que en la coalición de izquierdas el partido que llega a Moncloa es uno de los temerosos, y en la de derechas es uno de los indiferentes.

La opción de derechas:

En la coalición de derechas, el PP tiene que convencer a dos partidos que no quieren un adelanto electoral que les apoye. Para Ciudadanos, el apoyo tiene costes, pero son tolerables; a fin y al cabo, el partido cometió el error de pasarse media campaña diciendo que era un pacto aceptable para ellos. Para el PSOE, la oferta le obliga a decidir si asumen el coste de romper una promesa electoral mil veces repetida, o a comerse un adelanto electoral del que tienen pánico. La reacción del partido es, como era previsible, liarse de tortas entre ellos y echarse a llorar.

La opción de izquierdas:

En la coalición de izquierdas, el PSOE tiene que convencer a un partido que no tiene miedo de un adelanto electoral y se muere de ganas de sacarles los ojos, y de otro que está igual de asustado que ellos.  Para Ciudadanos, el pacto con el PSOE tendría un coste probablemente comparable a uno con el PP; se ven obligados a tener que aguantar los sapos de Podemos, pero podrán disfrutar de la explosión de casos de corrupción del PP sin estar atados a ellos. Sus votantes y líderes estarían más cómodos con la opción de derechas, pero creo que entre dar su abstención al PSOE o sufrir un adelanto electoral, seguramente prefieran lo primero.

El dilema interesante es el de Podemos. Un pacto de izquierdas tiene para ellos un coste de oportunidad – no adelantar las elecciones quiere decir dejar escapar al PSOE con vida al menos durante un año o dos.

Sin embargo, rechazar el acuerdo no les coloca automáticamente en un escenario de elecciones anticipadas y sorpasso del PSOE. Los socialistas tienen la opción de escoger susto en vez de muerte y darle la Moncloa a Rajoy, aplazando su ejecución. La diferencia, en este caso, es que en España habría un gobierno de derechas porque Podemos no quiso apoyar al PSOE, en vez de haber un gobierno de izquierdas con ellos en posiciones de responsabilidad.

En un planeta normal donde los barones del partido socialista no son una turba de lloricas que se asustan por su propia sombra, Pedro Sánchez seguiría teniendo un camino viable hacia la Moncloa si juega bien sus cartas. Los socialistas deberían negociar con Podemos hablando de nmanera incesante sobre la necesidad de echar al partido de los sobres, la corrupción y los recortes que ha provocado el desastre catalán de Moncloa con una alternativa renovadora de izquierdas. La idea sería crearle un coste a Podemos de rechazar un acuerdo con ellos, imposibilitando un gobierno progresista, y haciendo que el resultado de unas nuevas elecciones sea más incierto. Quizás Podemos saque más votos que el PSOE en una repetición, pero eso sirve de poco si la pelea entre partidos de izquierda refuerza al PP y Cs.

El problema del PSOE:

En el escenario de derechas, el partido dominante está pidiendo a uno de sus socios que se suicide para poder gobernar. En el de izquierdas el partido dominante estaría diciéndole a uno de sus socios que sería mejor que no se hicieran daño mutuamente. La posición negociadora del PSOE, creo, es mejor que la del PP.

El problema, claro está, es un sector significativo y ruidoso del PSOE no tiene como principal objetivo que el partido llegue a la Moncloa,  sino que quiere derrocar a su secretario general. Si los barones del partido no están por la labor de intentar llegar al poder, lo único que puede decidir Sánchez es si prefiere destruir el partido pactando una abstención con el PP o resignándose a un adelanto electoral. Los socialistas tienen una forma de salir con vida de este percal, y es llegando al gobierno. Sin embargo, hay dirigentes que prefieren mandar sobre un erial que ser barones de un imperio.

Esto quiere decir que aunque la opción más lógica y previsible con actores disciplinados y racionales es seguramente una gran coalición de izquierdas, el resultado probable es una coalición de derechas con el PSOE suicidándose “por responsabilidad”.

Si Sánchez tiene sentido del humor, veremos repetición electoral.

Notas finales:

Saldrán voces diciendo que el PSOE no debe rendirse a las exigencias de Podemos y que no se puede sacrificar los principios del partido ni la unidad de España para llegar al gobierno. Más vale honra sin barcos que barcos sin honra, etcétera.

Pamplinas. El objetivo de un partido político es llegar al poder, porque un sólo cambia el país, introduce medidas acordes con sus principios y salva la unidad de España cuando está mandando, no sorbiéndose mocos en la oposición. Claro que se debe ceder con Podemos si se puede llegar a Moncloa.

También soy consciente que un acuerdo aceptable para Podemos quizás no es aceptable para Ciudadanos. Mi sensación es que Rivera es más práctico que ideológico; su programa es más moderado de lo que los voceros de Podemos dicen.

Tag(s) : #NOTAS DE PRENSA

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